Fauna

La fauna autóctona del desierto y cordilleras de esta región del territorio, puede reseñarse como sigue:

Mamíferos: sin duda son los graciosos auquénidos los más atractivos, y de importancia fundamental para las antiguas culturas como animales de carga, además de proveedores de carne, lana y cuero.

Entre ellos, el Guanaco, silvestre. La Llama, la de mayor alzada, domesticado, usada preferentemente como animal de carga y carne. Su lana, la más gruesa, rinde aproximadamente 4 kilos cada dos años. Es poco selectiva en su alimentación, conformándose con pastar paja silvestre. Llamada “oveja del país” por los españoles.

Finalmente, la Vicuña, el más pequeño de todos:

silvestre, vive en grupos de un macho y hasta cinco hembras. La hembra gesta sólo una cría al año. Casi exterminada por la demanda de su lana, es la más delgada fibra animal después de la seda del gusano de seda. Se le emplea en los más finos paños. Especie hoy protegida, de una población que llegó a contar con sólo mil ejemplares en Chile en 1973, ha aumentado a varios miles en la actualidad.

El plan de manejo y explotación de la Vicuña tiene por objeto beneficiar a la población del altiplano, sin desarraigar su modo de vida ni modificar su entorno y cultura, al proporcionarles una fuente de trabajo e ingresos de gran rendimiento.

Además de estos mamíferos, en escaso número es posible encontrar Pumas, el Gato Montés Andino, cánidos como el Zorro Culpeo y la Chilla ; roedores como la Vizcacha, la Chinchilla del Norte, todos hoy en día muy diezmados por el hombre. Otros roedores más abundantes son el Soco, y el Tuco-Tuco. A grandes alturas en la Puna, habita el Quirquincho de la Puna, un edentado con cuya caparazón se confecciona la caja de resonancia del Charango, instrumento musical parecido a una guitarra pequeña. Finalmente, destacan varias especies de murciélago.

Aves: en los límpidos cielos nortinos, campea el Cóndor en su vuelo majestuoso con a veces tres metros de envergadura alar. En la zona Andina, es un carroñero: se alimenta de animales muertos, por lo general pequeños.

Más abajo del hábitat del Cóndor, es posible encontrar algunas rapaces:

aguiluchos y halcones en poca cantidad, e incluso, en extremo sur del Salar de Atacama, ejemplares del búho Tucúquere, cazador nocturno.

También se encuentran en los valles cultivados del desierto, diucas, chincoles, jilgueros, chingues, tórtolas y codornices. Arriba en el altiplano, una especie de Ñandú llamado Suri de gran velocidad en la carrera.

Por último, en casi todas las lagunas y ríos cordilleranos, variedades de Patos como el Juarjual y Jergón; el denominado “Pollito de Wilson”, el Playero de Bird, la Guayata, el Blanquillo; la gaviota andina y de Franklin, que viaja desde Saltlake, EEUU.; la Perdiz Cordillerana y el Cometocino de Gay. Y finalmente el Flamenco o Parina, presentes en lagunas y salares en tres variedades: Flamenco Andino, Flamenco de James y Flamenco Chileno.

Para su protección, pues es una especie en peligro, se ha creado la Reserva Nacional Los Flamencos, dividida en varios sectores entre los cuales se encuentra el Salar de Atacama (Laguna Chaxa).

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