Al viajar por esta zona, se perciben sin duda los efectos producidos por las asperezas climáticas que envuelven al Desierto de Atacama.

La sequedad, la radiación solar, los fuertes vientos, los bruscos cambios de temperatura entre el día y la noche, son algunas de las características fundamentales de un clima dado a la aventura.

Entre los 2.000 y 3.500 m.s.n.m. el clima se caracteriza por tener una temperatura media anual de entre 12 y 13°C. La oscilación térmica llega hasta los 35°C, en verano (diciembre a marzo) y mínimas que superan los grados bajo cero en invierno (junio a septiembre).

Las principales recomendaciones para que disfrute al máximo su experiencia son las siguientes:

Protegerse del sol usando sombrero y anteojos oscuros.

Aplicar Protector solar especialmente en caminatas o trekking.

Aplicar bálsamo labial y crema corporal. La sequedad del aire y los efectos del sol tienden a resecar labios y piel en general e incluso pueden llegar a agrietarse.

Beber mucha agua y llevar siempre una carga adicional. No hay que olvidar que el agua es un recurso escaso en el desierto y la sequedad y temperatura ambiente tienden a producir deshidratación corporal.

Ropa de abrigo si el viaje se extenderá más allá de la hora del atardecer o se subirá sobre los 3.000 m de altitud, los cambios de temperatura y los vientos se hacen más fuertes a mayor altura.

Zapatos cómodos. Todas las excursiones incluyen trechos de caminata aunque sean breves, la condición de los suelos en todas las áreas de visitación es de tipo rural: tierra, piedras, rocas,  sedimentos, lo que requiere del calzado adecuado, tal como zapatillas, zapatos de trekking o sandalias de excursión.

El Mal de Puna o Mal de Altura

Para la gran mayoría de las personas, subir sobre los 3.500 mts sobre el nivel del mar no representa realmente un problema. Sobre los 4.500 ya es más posible que se perciban algunos síntomas del mal de altura en un mayor número de personas. La posibilidad de que haya síntomas dice relación también con la velocidad con que se alcance mayor altura. Una vez en San Pedro usted ya estará sobre los 2.000 msnm por lo que su cuerpo ya estará procesando ese nivel de altura.

Los síntomas más comunes de mal de altura leve son:

  • Mareo o sensación de vértigo.
  • Fatiga.
  • Dolor de cabeza.
  • Inapetencia.
  • Náuseas o vómitos.
  • Pulso rápido (frecuencia cardiaca).
  • Sensación de falta de aire o dificultad respiratoria al hacer algún esfuerzo.
  • Hinchazón de manos, pies y cara por retención de líquidos.

Para evitar estos efectos se recomienda:

• No beber alcohol o hacerlo muy moderadamente durante el día o noche previa a la salida

• Comer moderadamente y ojalá no comidas pesadas previo a la excursión

• No realizar movimientos bruscos ni ejercicios como correr o saltar cuando se está sobre los 3.000 mts.

• Beber abundante agua y de forma permanente

• Consumir carbohidratos en pequeñas dosis. Las frutas, jaleas o alimentos con almidón son muy recomendables.

En los casos más complejos puede llegar a ser necesario administrar oxígeno. En caso de que sienta alguno de estos síntomas, dé aviso inmediatamente al guía que lo acompaña.

  • Rigidez o congestión pectoral.
  • Dificultad respiratoria aún en estado de reposo.
  • Disminución del estado de conciencia o aislamiento de la interacción social.
  • Confusión.
  • Tos.
  • Tez pálida o grisácea.
  • Incapacidad para caminar en línea recta o incapacidad absoluta para caminar.

Evite las grandes alturas si padece cardiopatía o neumopatía. Es importante que informe cualquier condición pre existente de salud antes de realizar cualquier excursión con Trekana u otra agencia o tour operador.

Quienes deben evitar subir sobre los 3.000 mts de altura (Geisers del Tatio, Lagunas Altiplánicas, Salar de Tara, otros):

  • Niños menores de 5 años y bebés
  • Adultos sobre los 70 años
  • Mujeres Embarazadas
  • Personas con enfermedades cardíacas, problemas respiratorios o padecimientos pulmonares crónicos (angina de pecho, bronquitis crónica, asma grave, etc.)
  • Los que sufran anemia.
  • Personas con trastornos de coagulación de la sangre que no reciban tratamiento.